Productos estructurados | Tpertenece
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Tpertenece, productos estructurados

Productos estructurados

La Comisión nacional del Mercado de Valores, define a los productos estructurados como la unión de dos o más productos financieros en una sola estructura. Normalmente, lo más común suele ser un producto de renta fija más uno o más derivados. Estos productos son de carácter complejo y cuentan con elevado riesgo.

Por ello, los bonos, certificados o notas estructuradas con diversos derivados de segunda y tercera generación son productos financieros complejos, con un plazo máximo de vencimiento fijado previamente, que permite al inversor conseguir una rentabilidad contingente vinculada a la evolución de un determinado activo subyacente, normalmente de renta variable y vinculado a una cesta de dos, tres o más acciones.

TPertenece, sentencias

No podemos confundir este tipo de productos con los depósitos estructurados de principal garantizado, pues los bonos estructurados no están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos, lo que afecta directamente sobre el riesgo del producto, porque además de existir la posibilidad de perder capital por la propia estructura financiera del contrato pactado, se puede perder también el 100% del capital invertido si el emisor (riesgo del emisor) o garante, quiebra.

Hay varios ejemplos que han sido muy gravosos en relación con este tema cuando se han referido a PNP , Lehman Brothers y los bancos islandeses.

Este tipo de productos se caracterizan, en líneas generales, por la existencia de un activo de referencia que está vinculado a la rentabilidad final del producto y/o la posible pérdida del capital invertido.

Los activos subyacentes utilizados pueden ser desde índices bursátiles, acciones, fondos de inversión, materias primas hasta tipos de cambio o de interés. En definitiva, son productos híbridos compuestos por dos o más instrumentos financieros, normalmente un activo de renta fija con instrumentos derivados, habitualmente opciones exóticas de tipo barrera.

Tipos de bonos estructurados

Existen varios tipos de bonos estructurados, entre los que destacan:

Bonos con capital garantizado 100% a vencimiento: son los bonos más seguros dentro de su categoría, el inversor normalmente solamente arriesga obtener una rentabilidad cero en el peor de los casos.

Bonos sin capital garantizado 100% a vencimiento: son bonos con más riesgo ya que el inversor no solo se arriesga a tener una rentabilidad cero, sino que la devolución del capital depende de la evolución del activo subyacente.

Bonos convertibles obligatoriamente: estructurado con plazo de inversión 3-5 años, sin capital garantizado y que paga una rentabilidad contingente. Hay normalmente opciones de conversión a favor del inversor, pero obligatoriamente llegado el vencimiento el inversor recibe acciones. Es el caso de los Bonos Convertibles del Banco Popular.

Sentencias

Varios han sido los pronunciamientos del Tribunal Supremo sobre la comercialización de este tipo de productos, destacando la Sentencia nº 564/2015 de 21 de octubre, la nº 489/2015 de 22 de julio, la nº 397/2015 de 13 de julio y nº 398/2015 de 10 de julio. Y la sentencia de 25 de febrero de 2016.

Este es el caso del Bono Fortaleza, resuelto en la Sentencia nº 398/2015 de 10 de julio, ligado a acciones de dos activos subyacentes: ING y Deutsche Bank, siendo el emisor del bono Lehman Brothers, señala: “A estos efectos, debemos entender que resulta irrelevante que en la orden de adquisición apareciera la siguiente mención: “el cliente reconoce que ha sido asesorado sobre el riesgo del producto y sobre si la inversión en este producto es adecuada para su perfil inversor.” Se trata de una mención genérica, que no elude el deber del banco de acreditar que cumplió con esas exigencias. Tal y como exige el art. 79 bis 6 LMV, el banco debía haber probado que con carácter previo a la contratación del bono fortaleza por su cliente, había elaborado su perfil inversor, en concreto sus conocimientos y experiencia, así como su situación financiera y sus objetivos de inversión. Para a continuación, justificar que la recomendación practicada, en este caso, la adquisición del bono fortaleza, se adecuaba a este perfil, Esta exigencia legal no se cumple con una cláusula general en la orden de adquisición, que contiene la reseñada mención genérica a la labor de asesoramiento realizada por el banco“.

Por otra parte, varias han sido las sentencias de diversas Audiencias Provinciales estimando las demandas de los consumidores ante la falta de información suficiente para que el cliente conociera las características y riesgos del producto.

Tpertenece, Tridente, producto estructurado

El Tribunal Supremo ha dictado sentencias en contra entidades financieras por venta de productos estructurados (Tridentes) a clientes de banca privada, productos que van ligados a la evolución de tres acciones, y de ahí su nombre.

El Supremo considera que los clientes contrataron el Tridente sin conocimiento real de sus riesgos, y por ello anulan los contratos por error de consentimiento o condenan por daños y perjuicios a pagar al banco el dinero perdido por negligencias en la obligación de información, que debe ser activa y no de mera disponibilidad.

La información contenida en los contratos, cuando se trata de un producto complejo, no es suficiente. No basta con que en el contrato se haga mención de que el titular asume el riesgo de que la rentabilidad final del producto sea negativa […] pues se trata de una advertencia genérica”. “Es preciso ilustrar los concretos riesgos y advertir cuánto puede llegar a perderse de la inversión y en qué casos, con algunos ejemplos o escenarios“.

Tales productos estructurados fueron comercializados en su mayoría durante los años 2006 a 2009 en España, estaban referenciados a acciones bancarias como Lehman Brothers, BNP Paribas , RBS, BBVA, ING, ABN Amro , los cuales al surgir la crisis financiera han perdido casi el 90% de su valor.

El propio Tribunal Supremo afirma que el hecho de que los clientes fueran de banca privada no les convierte en inversores profesionales, ni tampoco la circunstancia de que hubieran tenido productos anteriores si no eran complejos o de elevado riesgo.

El desconocimiento de estos concretos riesgos asociados al producto financiero que contrata pone en evidencia que la representación mental que el cliente se hacía de lo que contrataba era equivocada“, de ahí deriva la nulidad por vicio en el consentimiento si de haber conocido las características y riesgos del producto no lo hubieran contratado.

Los titulares de productos estructurados tridentes, tienen la puerta abierta a reclamar a la entidad financiera que se los ofreció.

Funcionamiento complejo y alto riesgo

Los estructurados son precisamente un un producto popular entre los clientes de banca privada, a nivel nacional e internacional. Ofrecen una combinación de seguridad con virtuales rentabilidades muy elevadas, salvo cuando se cumplen una serie de condiciones. Tal y como ocurrió con el producto Tridente de Santander al estar referenciado a acciones financieras justo antes de la crisis americana de hipotecas “subprime”.

TPertenece, alto riesgo de pérdida de capital

El cliente al ver la palabra Depósito le atrae por dar sensación de seguridad, desconociendo el peligro de perdida no de los intereses sino de la suma invertida hasta el 100%. Ni tan siquiera se ha explicado en muchas ocasiones el complejo funcionamiento del mismo ni los distintos escenarios que pueden aparecer. Incluso los propios empleados del banco pensaban que los productos estructurados eran seguros y moderados y muchos de ellos se ofrecieron como de riesgo medio siendo de riesgo muy elevado.

El art. 2 LMV considera productos financieros sujetos a su regulación este tipo de depósitos, incluso con anterioridad a la entrada en vigor de la ley MIFID. Ya que se calificaba como tales los contratos financieros a plazo que estuvieran referenciados a un subyacente de naturaleza financiera, con independencia de la forma en que se liquidaran y aunque no fueran objeto de negociación en un mercado secundario, oficial o no. Por tanto, no son meros depósitos bancarios, ni simples imposiciones a plazo, sino productos estructurados de carácter financiero y complejo, sujetos a la normativa del mercado de valores.

Plazos de reclamación

Se pueden preguntar qué plazo existe para reclamar.

La acción de nulidad caduca a los cuatro años desde el VENCIMIENTO DEL PRODUCTO, y la acción por daños y perjuicios prescribe a los quince años si se adquirió antes del mes de octubre de 2015. Si fue adquirido después de dicha fecha el plazo de prescripción es de cinco años.

Rellena el formulario de contacto para asociarte y estudiaremos tu caso para reclamar lo que te pertenece.

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